Una introducción al pensamiento político de Jacques Maritain, Club de Lectores, Bs.Aires, 2008.-
En la segunda mitad del siglo pasado, la editora Club de Lectores de Bs. Aires se especializó en la divulgación de los textos de Jacques Maritain. En este comienzo del nuevo siglo quiere retomar la misma senda, no reeditando necesariamente los textos clásicos del filósofo francés, aunque ya se ven poco en librerías, sino publicando a quienes buscan enfrentar la problemática actual, a la luz del pensamiento maritainiano.
Un primer intento es el libro que comentamos, sobre la democracia bajo un prisma mundial. El debate intercultural e incluso religioso de nuestros días puede iluminarse si se confronta con el pensamiento de quien fuera un extraordinario maestro del diálogo democrático, sin renunciar nunca a su fe y sin pretender que los demás renunciaran a las suyas.
Los autores – Luigi Bonanate, profesor de Relaciones Internacionales y DD. HH. en la Universidad de Torino, y Roberto Papini, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Libre María Assunta de Roma – reconocen que no saben como habría reaccionado Maritain frente a la crisis de civilización de nuestros días. Saben que la teoría democrática ha recorrido un largo camino, pero nos recuerdan también que aún no ha encontrado un reconocimiento definitivo en el orden mundial. En este sentido, la internacionalización de la democracia, sea Estado por Estado, sea en las relaciones entre los Estados, con miras a la “sociedad política mundial” que alguna vez Maritain avizoró, es un tema pendiente y muy actual.
Desde los tiempos de Maritain se acentúa cada vez más en nuestras sociedades la soledad del individuo, “pequeño dios enfermo en un mundo hoy mudo y sin banderas”. El filósofo cristiano superó la pura confrontación anti–moderna y abrió el diálogo de la Iglesia con la civilización actual, el liberalismo y el comunismo. Postuló la influencia de lo espiritual sobre lo temporal, pero reconoció la autonomía de la política y sus propios fines. Promovió el surgimiento y desarrollo de una sociedad personalista y comunitaria, en que se armonizaran los derechos individuales con las aspiraciones de las comunidades.
R. Papini plantea que ya no se trata de entender el ideal histórico de Maritain como un proyecto político actual, sino más bien como una metodología, una suerte de brújula para orientarse en la historia. Es un hecho que el escenario histórico ha cambiado y las dificultades parecen haber aumentado. Presenciamos el advenimiento de un hombre post-ideológico desilusionado respecto a los antiguos mitos y más difícil de captar por los nuevos. Pero la propuesta de un mundo que ofrezca un estilo de vida sobrio y austero, de profundas solidaridades humanas, no ideológicas, parece continuar vigente.
En Chile la filosofía política de Maritain se ha confundido mucho con el proyecto político de la Democracia Cristiana, como si Maritain no hubiera sido más que el filósofo político de una coyuntura determinada. Se olvida el amplio espectro de los temas que abordó y su visión general de un humanismo integral, afincado en una visión ciertamente cristiana, pero abierta a la diversidad de las realidades humanas. Más que el filósofo de la Democracia Cristiana, debe considerársele como un filósofo cristiano de la política.
En la actualidad, la Democracia Cristiana europea ha evolucionado hacia formas políticas conservadoras y, por el contrario, parte del socialismo del viejo continente, dejando de lado las capillas marxistas, se encuentra en la búsqueda de un nuevo humanismo. Dicha realidad abre perspectivas a un análisis menos sesgado del pensamiento maritainiano.
Frente a la crisis del Estado en general y a la sobrecarga del Estado social en particular, con que hoy nos enfrentamos, surgen los riesgos de colonización de lo privado por parte del Estado, como así mismo el evidente peligro de la privatización del Estado.
L. Bonanate enfrenta el tema de las posibilidades de democratización de un mundo globalizado. Se trataría de verificar si la idea del Estado soberano, tradicional o comúnmente entendido, puede trasferirse correctamente al ámbito internacional. Nos recuerda que Maritain advirtió que la interdependencia de las naciones era – ya en esa época –meramente económica, “no aceptada voluntariamente ni políticamente concertada”.
Luego analiza diversos aspectos de la problemática de la actual globalización, y hace presente como el viejo Maritain afirmó que “una sociedad a escala mundial implicará inevitablemente profundos cambios en las estructuras sociales y económicas”, y que para favorecer la causa de la paz, era necesario “convencer a los pueblos de las naciones occidentales” para que aceptaran “una importante disminución en sus estándares de vida”.
Detrás de todo está el problema de la paz nunca verdaderamente alcanzada, para lo que se necesitaría que el Estado contara menos que en el pasado. El abandono de los mitos de soberanía facilitaría la emergencia de una sociedad política mundial y la globalización podría tener resultados positivos, siempre que las naciones renunciaran a sus egoísmos.
Originado en distintos ensayos y conferencias, este libro es una interesante síntesis del pensamiento de Maritain, y un punto de partida para nuevas elaboraciones. Una nota biográfica y otra bibliográfica ayudan a orientarse en la vida y extensa producción del filósofo.
SFA.-
27-08-08.-
En la segunda mitad del siglo pasado, la editora Club de Lectores de Bs. Aires se especializó en la divulgación de los textos de Jacques Maritain. En este comienzo del nuevo siglo quiere retomar la misma senda, no reeditando necesariamente los textos clásicos del filósofo francés, aunque ya se ven poco en librerías, sino publicando a quienes buscan enfrentar la problemática actual, a la luz del pensamiento maritainiano.
Un primer intento es el libro que comentamos, sobre la democracia bajo un prisma mundial. El debate intercultural e incluso religioso de nuestros días puede iluminarse si se confronta con el pensamiento de quien fuera un extraordinario maestro del diálogo democrático, sin renunciar nunca a su fe y sin pretender que los demás renunciaran a las suyas.
Los autores – Luigi Bonanate, profesor de Relaciones Internacionales y DD. HH. en la Universidad de Torino, y Roberto Papini, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Libre María Assunta de Roma – reconocen que no saben como habría reaccionado Maritain frente a la crisis de civilización de nuestros días. Saben que la teoría democrática ha recorrido un largo camino, pero nos recuerdan también que aún no ha encontrado un reconocimiento definitivo en el orden mundial. En este sentido, la internacionalización de la democracia, sea Estado por Estado, sea en las relaciones entre los Estados, con miras a la “sociedad política mundial” que alguna vez Maritain avizoró, es un tema pendiente y muy actual.
Desde los tiempos de Maritain se acentúa cada vez más en nuestras sociedades la soledad del individuo, “pequeño dios enfermo en un mundo hoy mudo y sin banderas”. El filósofo cristiano superó la pura confrontación anti–moderna y abrió el diálogo de la Iglesia con la civilización actual, el liberalismo y el comunismo. Postuló la influencia de lo espiritual sobre lo temporal, pero reconoció la autonomía de la política y sus propios fines. Promovió el surgimiento y desarrollo de una sociedad personalista y comunitaria, en que se armonizaran los derechos individuales con las aspiraciones de las comunidades.
R. Papini plantea que ya no se trata de entender el ideal histórico de Maritain como un proyecto político actual, sino más bien como una metodología, una suerte de brújula para orientarse en la historia. Es un hecho que el escenario histórico ha cambiado y las dificultades parecen haber aumentado. Presenciamos el advenimiento de un hombre post-ideológico desilusionado respecto a los antiguos mitos y más difícil de captar por los nuevos. Pero la propuesta de un mundo que ofrezca un estilo de vida sobrio y austero, de profundas solidaridades humanas, no ideológicas, parece continuar vigente.
En Chile la filosofía política de Maritain se ha confundido mucho con el proyecto político de la Democracia Cristiana, como si Maritain no hubiera sido más que el filósofo político de una coyuntura determinada. Se olvida el amplio espectro de los temas que abordó y su visión general de un humanismo integral, afincado en una visión ciertamente cristiana, pero abierta a la diversidad de las realidades humanas. Más que el filósofo de la Democracia Cristiana, debe considerársele como un filósofo cristiano de la política.
En la actualidad, la Democracia Cristiana europea ha evolucionado hacia formas políticas conservadoras y, por el contrario, parte del socialismo del viejo continente, dejando de lado las capillas marxistas, se encuentra en la búsqueda de un nuevo humanismo. Dicha realidad abre perspectivas a un análisis menos sesgado del pensamiento maritainiano.
Frente a la crisis del Estado en general y a la sobrecarga del Estado social en particular, con que hoy nos enfrentamos, surgen los riesgos de colonización de lo privado por parte del Estado, como así mismo el evidente peligro de la privatización del Estado.
L. Bonanate enfrenta el tema de las posibilidades de democratización de un mundo globalizado. Se trataría de verificar si la idea del Estado soberano, tradicional o comúnmente entendido, puede trasferirse correctamente al ámbito internacional. Nos recuerda que Maritain advirtió que la interdependencia de las naciones era – ya en esa época –meramente económica, “no aceptada voluntariamente ni políticamente concertada”.
Luego analiza diversos aspectos de la problemática de la actual globalización, y hace presente como el viejo Maritain afirmó que “una sociedad a escala mundial implicará inevitablemente profundos cambios en las estructuras sociales y económicas”, y que para favorecer la causa de la paz, era necesario “convencer a los pueblos de las naciones occidentales” para que aceptaran “una importante disminución en sus estándares de vida”.
Detrás de todo está el problema de la paz nunca verdaderamente alcanzada, para lo que se necesitaría que el Estado contara menos que en el pasado. El abandono de los mitos de soberanía facilitaría la emergencia de una sociedad política mundial y la globalización podría tener resultados positivos, siempre que las naciones renunciaran a sus egoísmos.
Originado en distintos ensayos y conferencias, este libro es una interesante síntesis del pensamiento de Maritain, y un punto de partida para nuevas elaboraciones. Una nota biográfica y otra bibliográfica ayudan a orientarse en la vida y extensa producción del filósofo.
SFA.-
27-08-08.-


